senderos de la isla de mon

Senderos de la Isla de Mon: los caminos del hygge

Hay lugares, pequeñitos en un mapa, que se vuelven grandes en la memoria viajera. Uno de esos lugares es, sin duda, la isla de Mon. Una isla dos tercios más pequeña que la ciudad de Madrid, que atesora en su pequeña superficie un tranquilo mundo de posibilidades.

Una de las cosas más hermosas que pueden realizarse en la isla es recorrer, aunque sólo sea en parte, el Camonoen: los senderos de la isla de Mon, descubriéndonos un ritmo de vida sosegado y feliz, ese hygge danés que es la esencia del país.

La isla de Mon

La isla de Mon se encuentra al sureste de Dinamarca, en el Mar del Norte, a tan solo una hora de Copenhague, la capital.

Esta cercanía a la capital, hace que para muchos visitar esta isla sea simplemente la excursión de un día desde Copenhague, para ver exclusivamente los maravillosos y muy conocidos acantilados de la isla de Mon.

Pero Mon es mucho más que eso, como lo demuestra el bello Palacio de Liselund, rodeado de una naturaleza exhuberante o la alegre Stege, la capital.

Y aún hay más. La isla, en parte agrícola, en parte boscosa, posee una extensa red de caminos, de ciento setenta y cinco kilómetros, que la circunvala e incluso llega a las muy cercanas isla de Bogo y Nyord. Es el Camonoen, los senderos de la isla de Mon.

Durante el verano, realizar esta ruta, aunque sólo sea en parte, tiene algo de mágico. Los días se alargan y la luz de los infinitos atardeceres, esa luz de Dinamarca que tanto me impresionó, pone una nota especial en el camino. Y en las noches, si las nubes lo permiten, se puede contemplar un cielo espectacular, ya que Mon es uno de esos privilegiados lugares que entran en la categoría de dark sky, sin contaminación lumínica, con noches de miles de estrellas.

acantilados de la isla de mon desde arriba
Acantilados de la isla de Mon
Jardines del Palacio de Liselund
barranco del diablo
Senderos de la isla de Mon

Los senderos de la Isla de Mon

En un país que ya de por sí es bellísimo, la red de senderos de la isla de Mon, el Camonoen, se nos presenta como una de las más tranquilas y hermosas, ya que combina paisajes naturales únicos y el contacto estrecho con la cultura danesa.

Quizás los ciento setenta y cinco kilómetros que componen el recorrido de la isla de Mon suenen un poco excesivos, pero si no se dispone de mucho tiempo se puede elegir realizar sólo alguna de las etapas en las que está dividido.

El recorrido completo parte de la capital de la isla, Stege, y completa toda la costa en una gran ruta circular que pasa, además, por dos pequeñas islas unidas a Mon por puentes: Nyord y Bogo.

Los caminos son llanos y sin gran dificultad.

Los senderos de la isla de Mon están pensados para que puedan ser realizados por cualquier persona, desde familias con niños hasta personas con movilidad reducida. De todos modos, para mayor información sobre este punto, nada mejor que consultar la propia página de camonoen.

El camino está perfectamente planificado. En cada una de las etapas se comienza y se termina en lugares donde hay restaurantes y tiendas de alimentación de productos típicos, así como alojamiento. Además, a lo largo del camino, están marcadas las camonopauser, los sitios para reponer fuerzas.

La página de camonoen es muy completa y aporta total información.

Para poder planificar las rutas desde la tranquilidad de casa, se puede solicitar el mapa de los senderos de la isla de Mon para que lo envíen por correo. ¡Es una alegría cuando llega al buzón!

mapa de los senderos de la isla de mon

Las etapas de los senderos de la isla de Mon

Realizar los senderos de la isla de Mon eligiendo sólo alguna de las etapas es una buena opción cuando no se dispone de mucho tiempo. Aunque, os lo aseguro, al finalizar la jornada siempre querréis continuar.

1. Etapa del Enebro, 15,4 km: de Stege a Nyord.

El primero de los senderos de la isla de Mon fue uno de los que elegí para andar. Me atraía mucho la idea de pasar a la pequeña isla de Nyord. Pensaba que podía ser una de las rutas hermosas.. ¡y tanto que lo fue!

Esta etapa del enebro comienza en el Museo de Mon, en Stege. En el pequeño museo, además de conocer la historia de la isla y sus habitantes, se puede comprar el mapa y otras cosas que pueden venir bien para el camino.

Stege, es la capital de la isla, pero no llega a los 4000 habitantes. Tiene, sin embargo, un puerto muy dinámico y un casco histórico de casas de ladrillo muy bien conservado. Precisamente por la puerta medieval, se sale de la ciudad hacia el campo.

senderos de la isla de mon

Dejando la ciudad atrás, se pasa una vieja fábrica y se entra en un bosque. Al poco, las vistas se abren, permitiendo contemplar toda la bahía de Stege.

De ahí, cruzando un puente sobre el mar y la marisma, contemplando las vacas que pastan tranquilamente, se pasa a la pequeña isla de Nyord, nueva en danés.

senderos de la isla de mon

Es una isla pequeña y preciosa. En el pueblo las protagonistas son las casas de los pescadores, con hermosos jardines de rosas.

senderos de la isla de mon

En el puerto, todo se prepara para la jornada del próximo día.

senderos de la isla de mon

2. Etapa de las aves, 20,5 kilómetros. De Nyord a Pensión Elmehoj.

Los senderos de la isla de Mon nos ofrecen agradables sorpresas al recorrerlos a primera o última hora del día, cuando los animales están más activos.

Esta etapa comienza cruzando de nuevo los grandes prados de Nyord y en ella podemos ver, si vamos con suficiente cautela, la gran variedad de aves: patos, gansos y zancudas disfrutando de las aguas pocos profundas. Y es que estos extensos prados son en realidad una especie de marisma que se inunda periódicamente con el agua del mar, cargada de algas.  Todo ese fertilizante natural hace crecer el pasto, que comen las vacas, permitiendo que no crezca en exceso y facilitando la vida de las aves. Un ejemplo de coexistencia entre la ganadería y el ecosistema que se ha mantenido durante muchos años y sigue demostrando su eficacia.

Un poco más adelante, de vuelta en Mon, el paisaje cambia drásticamente. Se entra en el Ulvshale Skov, el bosque de Cola de Lobo. Un bosque con una historia curiosa y, en buena medida, ejemplar.

El Ukvshale Skov fue utilizado durante mucho tiempo por los ganaderos como una ampliación de los prados de Nyord. Fue tan explotado que se convirtió, con el paso de los años, en una zona de matorral bajo, ya que las vacas no dejaban crecer a los nuevos árboles. Cuando en 1805 se promulgó en Dinamarca la Ley Forestal, se inició la andadura para su recuperación. A mediados del siglo XIX, se realizó una gran reforestación con las antiguas especies que allí hubo. Actualmente podemos disfrutar de nuevo de un bosque como ningún otro en la isla: agreste y salvaje, que da cobijo como no podía ser de otra manera, a variadas especies de aves.

 

pájaro visto en los senderos de la isla de mon
senderos de la isla de mon

Buena parte del bosque termina en el mar, permitiendo pasear, tras la espesa arbolada, por una playa de arenas blancas y recias algas. Las casas de verano que salpican el paisaje ponen la nota urbana en un entorno bastante salvaje.

senderos de la isla de mon

Esta etapa no pude hacerla en su totalidad, pero el atardecer en el bosque y en la playa, es algo que nadie debería perderse.

playa en los senderos de la isla de mon

Hacia el final de la etapa, entrando ya hacia el interior de Mon, encontramos el pequeño pueblo de Elmelunde, con la iglesia más antigua de la isla, datada en la década de 1400.

Allí cerca, la pensión Elmehoj, nos recibe para descansar tras la caminata.

3. Etapa de Mons Klint, 17 km. De Pensión Elmehoj al camping de Mons Klint.

Esta etapa no pude recorrerla, pero sí que disfruté de un paraje bellísimo: el de los jardines del Palacio de Liselund, por el que pasa el camino.

Al igual que ocurre en otras etapas en los senderos de la isla de Mon, en ésta se puede elegir entre dos posibilidades: andar por el interior de la isla hasta el camping, o hacer el recorrido por la costa norte. En cualquier caso, los famosos acantilados de Mons Klint, se encuentran al frente, realmente cerca.

La ruta del interior permite pasar por la ciudad de Borre, que junto con Stege es de las más grandes de la isla. Es increíble, pero hace unos quinientos años el agua del mar formaba un fiordo hasta Borre. El uso agrícola de parte del suelo de la isla requirió que el agua se drenara, hasta que el fiordo despareció. 

La ruta de la costa va por la playa, hasta adentrarse en el terreno de los bosques de Liselund, el palacio de Mon.

Se elija el recorrido que se elija, ambos caminos se unen en un punto interesante. Justo antes de llegar a Liselund, en Somarke, se encuentran tumbas megalíticas de la Edad de Bronce, que bien merecen una desviación.

Y el final, magnífico, hace olvidar los kilómetros recorridos: el Palacio de Liselund y todo su entorno. 

El Palacio de Liselund es la joya de los senderos de la isla de Mon. Se trata, más que de un palacio, de una gran casa de campo del siglo XVIII, rodeada de un hermoso jardín y de una agreste zona boscosa que desciende hasta la playa. Allí pueden contemplarse, por primera vez, los famosos acantilados de la isla de Mon.

palacio de liselund
el gran lago de liselund

La etapa termina en el camping de Mons Klint, abierto sólo durante el verano. Pero, un pequeño secreto, el mejor lugar para quedarse es, sin duda, el hotel habilitado en una de las casonas del Palacio de Liselund: el Liselund Ny Slot.

4- Etapa de la Vía Láctea, 12,4 km. Del camping Mons Klint al puerto de  Klintholm.

Podría decirse que esta es la etapa reina dentro del Camonoen, de los senderos de la isla de Mon.

El nombre de la etapa procede de que, al pasar la noche en esa zona, se puede disfrutar de estar en un lugar dark sky, es decir, un sitio sin contaminación lumínica en el que poder observar las estrellas en su máximo esplendor. Tanto en el camping de Mons Klint como en Liselund Ny Slot, dedican espacio para poder disfrutar del cielo nocturno al máximo.

Pero siendo esto maravilloso, si se tienen la suerte de que el cielo no esté nublado, lo más fantástico de esta etapa, que sí que hice, es recorrer todo el camino del acantilado Mons Klint.

Bajar desde el bosque que rodea el Palacio de Liselund por el barranco del Diablo es el aperitivo de lo que nos aguarda en este recorrido.

Es difícil describir el Mons Klint. La densa vegetación boscosa de retorcidos y viejos árboles, muy parecida al bosque de Ulvshave Skov de la segunda etapa, deja entrever desde lo alto la blancura de los acantilados de piedra caliza y el mar.

senderos de la isla de mon

Para bajar a la playa, hay largas escaleras de madera a lo largo del camino. Desde Liselund, hay una bajada sencilla y hermosa.

Pero, sin duda, la bajada más espectacular es la de del Geocenter de Mons Klint. El esfuerzo de la bajada, y la consiguiente subida, bien merece la pena.

mons klint

Y allí, se hace necesaria una pausa para visitar el Geocenter de Mons Klint, su centro de interpretación. Allí podemos conocer, de forma interactiva y lúdica, muchas curiosidades sobre la formación del acantilado, su evolución y los fósiles que se encuentran fácilmente en su playa. Tiene, además, multitud de actividades divertidas para realizar.

Pasear por estas playas en las que las olas rompen con un sonido de tormenta, contrastando con el suave murmullo de los guijarros al ser arrastrados, es una experiencia que me llevo para mí. Es mi lugar.

El final de la etapa, en el puerto de Klintholm, contemplamos la puesta de sol en un paseo por una bonita playa y realizamos un descanso en el animado puerto.

De las siguientes etapas de los senderos de la isla de Mon no os puedo contar mucho. El tiempo no daba más de sí y apenas pude entrever los paisajes en cortos paseos desde la casa en la que nos alojábamos.

Os dejo, en cualquier caso, los datos más básicos. ¡Ojalá pudiera terminar el Camonoen algún día!

5. Etapa del jardín, 14,5 km. Del puerto de  Klintholm al café de Gamle Skole.

El mar y las playas hasta donde alcanza la vista es lo mejor de esta etapa, que transcurre entre la costa y el fiordo de Stege. Si se tiene la suerte de recorrerla en un día despejado, se puede ver la costa de Alemania.

Uno de los puntos para descansar y disfrutar es el museo del jardin de Keldbylille. El jardín está dividido en cuatro partes, como una antigua granja ajardinada.

Desde ahí, en pocos kilómetros, se puede contemplar el fiordo de Stege. No es un fiordo como los noruegos, de agua entre altas paredes montañosas. Los fiordos daneses son suaves y amables, como grandes bahías cerradas. Esta sensación se resalta con los campos de cereal, que se mecen con el viento.

6. La etapa hippie. 23,5 km. Del  café Galme Skole al puerto de Harbolle.

En 1970, grupos de la ciudad se mudaron al campo en busca de una vida alternativa en contacto con la naturaleza. Aún hoy quedan artistas y sigue habiendo una corriente de iniciativas alternativas en la zona. 

Paisajísticamente, es una etapa interesante en la que se cruza un bosque de altos árboles, desde cuyas laderas puede verse el mar. En las playas quedan los restos de los blancos acantilados erosionados, convertidos ya en arena, grava, arcilla y tiza.

 

7.- Etapa del molino, 10 km. Del puerto de Harbolle al molino de Bogo.

Esta etapa es una especie de anexo que permite llegar hasta la isla de Bogo. Es por ello que muchos senderistas siguen directamente con la etapa que llega a Stege. 

De todos modos, no deja de ser una etapa interesante. La iglesia de Fanefjord es de los puntos importantes, alta y visible en el paisaje. En el interior hay excelentes frescos que describen la vida de Mon hace quinientos años, la creación y el día del juicio final. En el prado frente a la iglesia, las orquídeas crecen durante el verano.

 

8. Etapa del rey Asgers, 27 km. Del molino de Bogo Molle al camping Monbroen.

Una etapa larga con varios hitos de lo más interesante.

El primero de ellos, cerca de la iglesia de Fanefjord, es el Grønsalen o Grønjægers Høj, una cámara funeraria datada en el 3.500 a. c. El montículo en el que se encontró lleva el nombre del legendario rey Asgers.

Hay además, para visitar, lugares de exposiciones y arte como Vestmøns o Kunsthal 44. Aquí hay presentaciones de artistas plásticos, café de verano, conciertos y conferencias.

El camino pasa por Askeby, es uno de los pueblos más largos de Dinamarca, con sus casas dispuestas en hilera en un tramo de dos kilómetros, o casi de tres si se cuenta la cercana Vollerup.

Otro lugar para pararse un rato es Praestebjerg Grusgrav, una zona originada al final de la Edad del Hielo, en la que disfrutar de estanques, animales y plantas.

 

9. Etapa del Museo, 22,5 km. Del camping Monbroen a Stege.

Última de las etapas de la red de senderos de la isla de Mon. Después de haber disfrutado durante la noche del cielo estrellado en las instalaciones que el camping Monbroen tiene habilitadas, se comienza a andar y uno de los primeros lugares interesantes para visitar es la antigua Universidad de Rodkilde, con su apariencia de castillo o monasterio, actualmente Escuela de Arte Dramático.

Dejando atrás la vieja fábrica de azúcar remolachera de Stege, se cruza por la Puerta del Molino de nuevo a la ciudad. Y, completando el círculo, al Museo de Mon, en el que hay posibilidad de alojarse.

 

Y esto es el Camomonen, la red de senderos de la Isla de Mon. En ellos ocurre lo que sólo puede ocurrir al ponerse la mochila y echar a andar por un camino: no sólo se mueve el cuerpo, sino que el movimiento trasciende hacia el alma. Una comunión con la naturaleza y la vivencia de unos momentos mágicos que constituyen la esencia de cualquier viaje.

También puede interesarte:

¿Te ha gustado este post? Concede estrellas y no olvides comentar
5/5

Deja un comentario

Nuestra web utiliza cookies para mejorar tu experiencia al navegar por el blog. Si continúas aquí nos indicas que aceptas las mencionadas cookies y que aceptas nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir arriba