Salto de la Novia

El Salto de la Novia: una cascada de leyenda

El sugerente nombre del Salto de la Novia fue lo primero que me decidió a incluir este lugar en mis recorridos por la provincia de Castellón. El nombre y, claro está, la tentación de disfrutar de un baño diferente tras una caminata en el cálido verano valenciano. 

Y es que el Salto de la Novia está en un paraje formado por una imponente cascada, un río de aguas tranquilas, unas paredes rocosas que parecen acotarlo y mucha vegetación

En contra de lo que pueda parecer a priori, el Salto de la Novia no es la cascada. No imaginéis a novias saltando desde arriba. Ni siquiera la idea de que la caída del agua simula el velo de una novia responde al verdadero motivo de esta toponimia. La razón de este nombre se cuenta en una antigua leyenda, romántica y dramática, ¿no quieres conocerla?

Dónde está el Salto de la Novia

El Salto de la Novia está en Castellón. Se sitúa a menos de una hora de la capital de la provincia y a unos veinte minutos de la costa. Se encuentran cerca ciudades históricas como Sagunto o Segorbe.

Al igual que sucede con Baños de Montanejos, este espacio natural es de los lugares destacados en un viaje por Castellón. Y con esto os quiero decir que no os dejéis engañar por su ubicación de interior, es un sitio muy concurrido en verano.

La población más cercana es la bella localidad de Navajas. De hecho, una opción muy agradable es aparcar el coche en el centro y, dando un paseo de poco más de un kilómetro bajar hasta el Salto de la Novia. Si el tiempo apremia, sabed que también hay un parking justo donde empieza la bajada hasta el lugar.

Como sucede en otros espacios naturales, el Ayuntamiento de Navajas ha optado por cobrar la entrada al paraje para ayudar a su mantenimiento. Cuesta 2€ por persona, con excepciones para niños, jubilados y residentes.

¿Cascada del Brazal o Salto de la Novia?: cuando la leyenda le gana a la geografía

A ver, comencemos por lo primero, aclaremos el nombre.

Cuando se busca información sobre el Salto de la Novia, en muchas páginas aparece Cascada del Brazal. Realmente ese altísimo chorro de agua que cae sobre el horadado cauce del Palancia, se llama Cascada del Brazal. 

El Palancia es un río con un recorrido muy accidentado debido a las peculiaridades minerales del suelo de su cauce, formado en gran parte por un tipo de piedra arenisca muy erosionable. En su curso va recogiendo aguas que bajan de las sierras cercanas, hasta desembocar en el Mediterráneo, cerca de Sagunto. 

Una de esas corrientes, ese brazal que riega campos de cultivo, no llega al Palancia suavemente. Por las características geológicas de esta zona, se une al río cayendo desde una impresionante altura. Se forma así esta Cascada del Brazal, auténtico nombre del lugar.

el salto de la novia o cascada del brazal

Pero las historias tienen más poder que la geografía, y esta Cascada del Brazal, con toda su magia geológica, ha cedido ante el apabullante protagonismo de la leyenda.

Una leyenda que nos habla de una costumbre ancestral: cuando una pareja de novios se iba a casar, la novia tenía que demostrar su amor saltando entre dos piedras del río Palancia, ante la impetuosa cascada. Una pareja de enamorados, dispuestos a cumplir con la tradición a pesar de que el cauce bajaba muy revuelto, llegaron hasta las piedras. Al saltar la novia, resbaló y cayó al río, siendo arrastrada por las aguas. El novio, desesperado, saltó también intentando rescatarla. Ambos perecieron, y sus cuerpos nunca se llegaron a encontrar. En las noches de luna, se dice que aún se escuchan sus lamentos.

Sinceramente, y a riesgo de parecer insensible, prefiero la explicación geológica 😉

Recorrido de Navajas hasta la cascada: la ruta de las fuentes

Una forma muy bonita de llegar al Salto de la Novia es recorrer el centro de Navajas y seguir las indicaciones de la ruta de las fuentes. Es una manera de llegar a la cascada y darse un relajante baño como broche de oro del camino.

Navajas tuvo su época próspera a finales del siglo XVIII, cuando la alta burguesía valenciana vio en este entorno el lugar ideal para pasar el verano. Esto se refleja en las casonas que vamos encontrando en nuestro paseo por la ciudad.

casas de navajas

En el centro del pueblo, un olmo centenario llama poderosamente la atención. En su base se lee:  «Este árbol fue plantado por Roque Pastor en el año 1636«. Este árbol histórico es tan querido en Navajas, que incluso forma parte de su escudo municipal. Para mayor orgullo, en 2019, fue nombrado árbol del año.

olmo de navajas

Desde allí, paseando por las estrechas calles, se llega a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, con su bonita cúpula azul. Al bordearla, se accede a la la Ruta de las Fuentes. Mirando hacia los edificios, se constata lo erosionable de la piedra de este lugar en las grietas y oquedades de la roca que sustenta muchas de las casas del pueblo.

Iglesia parroquial de Navajas
Camino del Salto de la Novia

Caminando por la ruta de las fuentes hasta el Salto de la Novia

La ruta tiene un recorrido completo de 12 kilómetros, pasando por el embalse del Regajo, la conocida Fuente del Baño y otros muchos lugares de interés; pero en pleno verano y a mitad de la mañana, no nos apetecía mucho hacer el camino completo. Es por ello que, simplemente, llegamos al cauce del río Palancia desde Navajas y fuimos andando tranquilamente, disfrutando de la naturaleza y parándonos en las fuentes que íbamos encontrando.

Desde la Fuente del Hierro, se puede optar por seguir el camino más recto de bajada al Salto de la Novia, o seguir un poco más hasta el Mirador del Reloj, desde el que se tiene una buena panorámica de la cascada.

el salto de la novia

En esta última parte del camino, los relieves de las paredes rocosas nos hacen ver mil formas.

Camino del Salto de la Novia

Un baño en la cascada del Salto de la Novia

Y llegamos al fin al gran premio del recorrido: el baño en la cascada del Salto de la Novia.

Como ocurre en todos los baños en lugares especiales, la novedad de entrar en el agua en este lugar único, bajo el estruendo de la caída del brazal, nos llena de una alegría casi infantil.

Y el baño es sumamente agradable. El río Palancia forma en esta zona pequeñas pozatas poco profundas, piscinas naturales que invitan a refrescarnos. Algunas rocas sobresalen entre ellas, ideales para descansar un rato al sol. 

Un poco más lejos de la cascada, los remansos de la orilla nos dejan entrar despacio para sumergirnos en estas aguas, no muy cálidas.

El agua es un poco turbia, pero por causas puramente naturales. Se aprecia que es un agua limpia, en la que apetece darse el chapuzón.

Las piedras que forman el auténtico Salto de la Novia están en estos remansos frente a la cascada. El agua fluye con fuerza entre una piscina natural y otra, y las piedras resbalan bastante, así que hay que tener precaución.

baño en el salto de la novia

En verano el agua sigue cayendo con fuerza, pero hay muy pocos sitios en las que llegue a cubrir. Llevando un calzado adecuado, es posible andar por el cauce del río y subir hasta la base de la cascada. Darse un baño bajo el agua que cae es toda una experiencia.

cascada del salto de la novia

Como final, un descanso en la bien cuidada orilla contemplando este paisaje único, nos lleva a pensar en todos esos rincones secretos que nos quedan por descubrir.

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