parque kolómenskoye de moscú

Parque Kolómenskoye de Moscú: arboleda y viejas iglesias.

El Parque Kolómenskoye de Moscú es uno más de los enormes parques urbanos que posee esta ciudad en la que todas las dimensiones son colosales. 

Aunque, seamos justos, no podemos catalogar de «uno más» al Kolómenskoye. Entre paseos de grandes árboles y cuidados jardines, nos ofrece la posibilidad de admirar viejas iglesias traídas de diferentes lugares de Rusia, a modo de museo etnográfico al aire libre. 

Y eso por no hablar de la detallada reconstrucción del Palacio Alexei, una maravilla en madera.

Cómo llegar al Parque Kolómenskoye de Moscú

Para entrar en situación os diré que el Parque Kolómenskoye está fuera de las típicas rutas turísticas de Moscú. Eso no quiere decir que vayáis a llegar a un bucólico lugar en el que meditar a solas. Es un parque urbano con una gran afluencia de visitas de los propios moscovitas ya que en él se celebran muchos eventos, sobre todo en verano, y es un típico lugar por el que pasear. Esto permite que, aunque sólo sea por un ratito, nos podamos sentir parte de esta magnífica ciudad.

Se ubica más allá del tercer anillo de Moscú, en una colina abrazada por uno de los meandros del río Moscova. En concreto está a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad y… ¡aún queda mucho Moscú más allá!

Los datos más útiles para recorrer el parque

La lejanía del centro no debe asustar. Como ocurre con la mayoría de los lugares a visitar en Moscú, la conexión con metro es estupenda. Y con un añadido interesante a la hora de organizar el recorrido: permite entrar desde una estación de metro y salir por otra después de cruzar todo el parque.

La línea de metro que lleva desde el centro hasta el Parque Kolómenskoye de Moscú es la línea 2 (verde), y se tarda unos 40 minutos en llegar.

Son dos las estaciones que dejan muy cerca del Parque:

Estación Kashirskaya, al sur. Muy cercana al Palacio Alexei.

Estación Kolomenskaya, al norte. Cercana a la zona de las iglesias y de los festivales.

Desde la salida de las estaciones se ve claramente la arboleda del parque, no tiene pérdida.

Entre la entrada por una estación hasta la salida por la otra hay un paseo de unos tres kilómetros.

El recorrido principal por el parque se realiza sin ningún problema, ya que hay un camino asfaltado y ancho, sin desniveles por el que podría circular una silla de ruedas. Sí que es verdad, que hay caminos secundarios que tienen escaleras, sin rampas de acceso.

Para personas con movilidad reducida es igualmente un camino fácil, ya que, a pesar de su longitud, dispone de múltiples lugares de descanso.

La entrada al Parque es gratuita. Y tanto en verano como en invierno tiene horarios de apertura muy amplios. En concreto, en verano abre de 7:00 a 00:00.

Sí que cuesta dinero la entrada al Palacio Alexei, y a las iglesias, que tienen exposiciones permanentes y/o temporales. Igualmente, su horario es más restringido. En verano, entre las 10:00 y las 18:00.

El Parque Kolómenskoye dispone de todos los recursos imaginables:

– Hay puestos de comida y refrescos por las localizaciones principales del parque. Además de restaurantes y lugares para sentarse a comer.

– Aunque ir andando es un auténtico placer, pueden alquilarse para recorrerlo bicicletas, coche de caballos o ir en tren turístico.

– Se organizan visitas guiadas y múltiples actividades. Para ello lo mejor es consultar su página web.

La visita al Palacio Alexei en el Parque Kolómenskoye de Moscú

Decidimos realizar la visita al Parque Kolómenskoye visitando el Palacio Alexei, por lo que tomamos el metro hasta Kashirskaya.

Un poco de historia

El actual Palacio Alexei es en realidad una reconstrucción del año 2010

Su historia es complicada. Su construcción es de la época del zar Alexei I, de la dinastía Romanov, allá por el siglo XVII. Semiderruído y devaluado por los sucesores, se destruyó completamente en el siglo XIX. Afortunadamente, se conservaron planos y litografías que consiguieron que pudiera levantarse de nuevo, reproduciendo fielmente el antiguo palacio.

No está en su ubicación original, ya que en la época soviética este gran espacio arbolado, antigua residencia de verano de los zares, se convirtió en lo que es hoy: un parque urbano con edificaciones de gran valor traídas de distintos territorios rusos. Esto propició que en 2010 se decidiera situar la réplica del Palacio en un lugar diferente, más acorde con el nuevo uso del Kolómenskoye.

 

Visitando el Palacio Alexei

Aunque saber que se está visitando una copia quizás le quita encanto, la verdad es que la visita merece mucho la pena, porque se trata de un palacio realizado completamente en madera combinando el tono natural con las cúpulas verdes. El conjunto compone una imagen de cuento cuando se entrevé entre los árboles.

palacio alexei en el parque Kolomenskoye de Moscú

Los mil recovecos que forman su estructura exterior hacen que la entrada sea un poco complicada de encontrar. Hecho para el que no es de mucha ayuda la costumbre rusa de hablar sin gesticular ni trasmitir emoción alguna, algo que los mediterráneos solemos interpretar como falta de interés.

Y aquí un inciso sobre la personalidad rusa que me parece muy importante contar. Nos llamó mucho la atención que todas las trabajadoras del Palacio (sí, todas mujeres) correspondían al típico cliché de matrona rusa: mayores pero de edad incierta, pelo rubio ceniza perfectamente peinado, cejas muy finas y pintadas y cara más que seria. Imponían bastante, la verdad.

Sin embargo, tal como nos pasó en todos los lugares que visitamos en este fantástico viaje a Rusia, tras esa apariencia seca y severa, pudimos comprobar que se escondía una amabilidad y preocupación por el prójimo extrema, como bien nos demostró una de las matronas del Alexei ante un problema que tuvimos.

Entrada principal al palacio alexei del parque kolómenskoye de moscú

El palacio huele a madera en su interior. Un olor penetrante y agradable.

Se visita en poco tiempo, quizás media hora, ya que aunque las salas están también decoradas reproduciendo sus funciones originales, no hay mucho mobiliario. Encontramos, sin embargo, muchas curiosidades como los antiguos libros de aprender a leer en cirílico, un reloj con un interesante automatismo, el enorme baño real, las camas tan pequeñas… 

Al salir, un pequeño restaurante con terracita invita a tomar algo al sol.

Y desde allí, se pueden coger los mil y un medios de trasporte que tienen preparados para recorrer el parque, o bien, se puede empezar a caminar por la «avenida principal», que fue lo que decidimos nosotros.

Paseando por la Reserva Natural del Parque Kolómenskoye de Moscú

El haber tomado la opción de ir andando desde el Palacio Alexei hasta la Iglesia de la Ascensión del Señor, los dos puntos clave del parque, nos permite investigar algunos de los caminillos que salen de la vía principal. 

Ni que decir tiene que el Parque Kolómenskoye de Moscú es inmenso. En él predominan árboles propios de la zona geográfica: grandes abedules, abetos de varias especies y algunos álamos sobre praderas verdes, salpicadas de pequeñas florecillas blancas y rosas.

Arboleda del Parque Kolomenskoye de Moscú

En este tramo «intermedio» que, como dije antes viene a ser de unos tres kilómetros por el camino principal, nos encontramos pocas personas. Prácticamente todo el mundo se concentra en los dos polos del parque, eso hace que el paseo sea muy tranquilo y relajante.

A medio camino encontramos un mirador con unas vistas soberbias. El bosque ladera abajo, el río Moscova, tan zigzagueante, y Moscú, un Moscú en el que no conseguimos reconocer ningún edificio… ¡estamos muy lejos del centro!

parque kolómenskoye de Moscú

Iglesia de la Decapitación de San Juan Bautista

Ya casi al final, llegamos a la imponente Iglesia de la Decapitación de San Juan Bautista, tan alta que se ve desde la distancia.

Es una iglesia del siglo XVI, alrededor de la que existió una pequeña aldea. Actualmente el bosque lo invade todo, lo que deja la sensación de hallar un lugar secreto.

Se accede por una pequeña cancelita, entre árboles. Por eso, cuando al fin se la puede contemplar en su totalidad, impresionan su blancura y su aspecto voluminosos, con sus bulbos achatados.

Iglesia del Kolomenskoye

Por el camino, encontramos muchas tumbas. Algunas de ellas directamente en el suelo, sin lápida, con el montículo de tierra y las flores plantadas encima. Las tumbas con lápidas de piedra son las más cercanas a la iglesia, algunas muy grandes y tan altas como bancos.

Un pope solemne y una anciana humilde con un gran ramo de gladiolos blancos llama a la puerta de la iglesia y alguien les abre desde dentro. Muy misterioso todo.

Terminamos el recorrido por una pasarela de madera con escaleras pintadas de rojo que suben y bajan salvando desniveles.

El entorno de la Iglesia de la Ascensión del Señor del Parque Kolómenskoye de Moscú

Después de este relajante paseo, se llega a una zona que contrasta cien por cien con la anterior: turistas, moscovitas de paseo (lo visitamos un sábado), invitados de una boda, novios haciéndose fotos por los alrededores (algo muy ruso en verano), el bullicio de la zona de abajo en la que hay una feria…. Y es que el Parque Kolómenskoye suele estar muy concurrido y se convierte en una de esas razones para visitar Moscú en verano.

Mucho ambiente en una zona muy, muy hermosa.

El bosque frondoso se abre a un lugar más urbanita, en el que la protagonista es la Iglesia de la Ascensión del Señor, destacando en una verde planicie con las vistas del Moscova y la ciudad más abajo.

Iglesia de la Asunción del Parque Kolómenskoye de Moscú

La antigua residencia del zar

Desde donde entramos, lo primero que se ve son los muros, con casetillas de verdes tejados, y la bella puerta que da acceso a lo que fue el espacio donde su ubicaba la residencia del zar. Actualmente se encuentra en su interior la bonita Iglesia de Nuestra Señora de Kazán, con sus pequeños bulbos azules, y un gran espacio para eventos.

El jardín de la Ascensión

Rodeando este complejo, está el Jardín de la Ascensión. Es un jardín de rosaledas, plantas ornamentales y una buena plantación de árboles frutales, sobre todo manzanos, por el que resulta muy agradable perderse un rato.

Volviendo al espacio del mirador, la Iglesia de la Ascensión del Señor, patrimonio mundial de la UNESCO desde 1994, destaca con su blancura impoluta y sus detalles arquitectónicos, tan extraños para nosotros.

Algunos edificios más pequeños, como la Torre del Agua, se encuentran diseminados a su alrededor, como si alguien los hubiese dejado allí por accidente.

iglesia de la ascensión del señor en el parque kolómenskoye de Moscú

Y más lugares aún

Un poco más adelante, el Museo de la Arquitectura de Madera muestra una colección de pequeñas edificaciones, sobre todo iglesias, que conforman el museo al aire libre que es el Parque Kolómenskoye de Moscú.

La ajetreada feria llena de puestecillos nos llama más abajo, pero un pequeño problema nos hace volver a nuestro alojamiento y pasar el resto de la tarde bebiendo té… ¡no bebáis el agua del grifo en Moscú!  😉

También puede interesarte:

¿Te ha gustado este post? Concede estrellas y no olvides comentar
5/5

Deja un comentario

Nuestra web utiliza cookies para mejorar tu experiencia al navegar por el blog. Si continúas aquí nos indicas que aceptas las mencionadas cookies y que aceptas nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir arriba