lago das furnas

Lago das Furnas: el sendero más completo

El recorrido por la orilla del Lago das Furnas, en la preciosa isla de San Miguel de las Azores, nos ofrece todo lo imaginable. 

Encontramos en él desde hermosas residencias con embarcadero hasta misteriosas casas abandonadas, desde bosques con enormes araucarias hasta túneles de bambú gigante, desde paisajes plácidos hasta hirvientes fumarolas que delatan el origen volcánico de este curioso lugar.

Cómo realizar el sendero del Lago das Furnas

Por poco que miréis otros post, ya os habréis dado cuenta de mi pasión por la isla de San Miguel de las Azores. Y sí, este es otro de los recorridos de trekking que puede realizarse en este lugar tan especial.

Se trata de una ruta sencilla, como la de la Caldera de Sete Cidades. En el cuadro que aparece a continuación podéis comprobarlo:

Este lago está a sólo tres kilómetros del pueblo de Furnas, ideal para visitar también el Terra Nostra Garden

Es un sendero de unas tres horas, pero recorrer el lago explorándolo al completo podría llevar un día.

Hay un parking de pago al lado de las fumarolas, aunque es fácil aparcar gratuitamente en lugares habilitados junto a la carretera.

El sendero es circular, bordeando el lago.

Su única dificultad es su longitud: unos 10 kilómetros aproximadamente.

Es un recorrido catalogado de dificultad baja: camino llano y ancho en su mayor parte.

El camino es apto para silla de ruedas. Sólo hay un tramo, justo a la mitad, con raíces de árboles y pequeñas cuestas que pueden dificultar el paso. Aún teniendo que volver desde ahí, se habrá recorrido una parte muy interesante.

Para personas con movilidad reducida, no habría mayor problema que el de su longitud.

El camino cuenta con merenderos. 

A lo largo del recorrido hay lugares de pago para visitar, con aseos y posibilidad de comprar agua.

En las furnas hay un pequeño bar.

Orilla izquierda del Lago das Furnas: viejas casas y románticos embarcaderos

Comenzamos el sendero dejando atrás el humo de las famosas fumarolas. Aquí paseamos por un camino adoquinado al más puro estilo portugués entre la carretera y el agua. 

En la ladera hay una hilera de residencias de vacaciones. Encontramos viejas casas, algunas en un romántico estado de semiabandono y otras muy cuidadas, todas con enormes jardines que caen en cascada hacia la carretera, mirando al enorme lago. 

casa del lago das furnas

Los pequeños embarcaderos delatan que son usadas. Desde luego, es un lujo bajar a uno de esos embarcaderos y estar un rato mirando el lago, con esas vistas impresionantes. Allí es fácil imaginar que se vive en una de esas preciosas casas y que el tiempo que tienes en este lago es infinito.

lago das furnas

Enfrente de las fumarolas: mil cosas para hacer

Poco a poco, el lago nos obliga a ir girando y nos situamos frente a las fumarolas, que se intuyen a lo lejos. 

Esta parte del camino tiene tantas cosas para hacer, que parece que ambas orillas enfrentadas compiten en ofrecer actividades, contrastando con las otras riberas, mucho más tranquilas. 

lago das furnas

El bosque

Lo primero que aparece es una gran zona boscosa, delimitada con vallas en ciertas partes, ya que funciona como lo que parece una zona de campamentos de verano. 

La carretera llega hasta allí, por lo que si se va con poco tiempo, se puede visitar cómodamente esta orilla del Lago das Furnas sin hacer el recorrido a pie.

Fuera del espacio vallado, continúa el bosque, con unos merenderos estupendos en los que descansar un rato bajo los grandes árboles.

lago das furnas

Os animo a iniciar aquí la búsqueda de las divertidas esculturas de madera que artistas locales han ido esculpiendo con viejos troncos caídos.

Estas esculturas representan fauna humana y animal, real e imaginaria, del lago. Los carteles que las acompañan son igualmente divertidos.

lago das furnas

La Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias

Es aquí donde está la iglesia neogótica de Nuestra Señora de las Victorias, hecha construir en 1886 por José do Canto un ilustre bibliófilo y botánico, apasionado de su isla. Su figura es muy venerada, entre otras cosas, porque fue el introductor de los cultivos de piña y té, motor de la economía agraria de la isla. 

Esta capilla resulta muy curiosa, ya que es una réplica de las grandes catedrales góticas europeas. La verdad es que causa una impresión extraña, en un paisaje tan verde, resaltando con su piedra oscura entre el verdor de la vegetación. Esta extrañeza se acentúa cuando se sabe que la iglesia es el mausoleo familiar de los do Canto, una familia asolada por las desgracias.

Actualmente, tanto la iglesia como la zona que la rodea forman un conjunto visitable: el Parque Mata-Jardím José do Campo. La visita es de pago, e incluye el recorrido botánico por las especies importadas por José do Canto para estudiar su aclimatación a la isla de San Miguel. 

La entrada se puede adquirir conjuntamente con la del Centro de Interpretación del Lago das Furnas, edificio que se encuentra un poco más adelante.

lago das furnas

Y continúan las residencias de vacaciones

En esta parte del recorrido también hay casas, que apenas se entrevén entre la vegetación pero que, en su mayor parte, parecen bastante lujosas. Muchas de ellas llevan el calificativo de Quintas en su nombre.

Entre todas, llama la atención una muy grande, abandonada. Yo hubiera entrado para curiosear: un pequeño salto de valla y hubiera descubierto sus secretos, pero..

Desde esta orilla, se abren muchos caminitos hacia la montaña que rodea al Lago das Furnas, con una vegetación exhuberante y árboles tan grandes como esta araucaria, de tronco inabarcable, de la que creí en un cartel que era la más grande del mundo. No me resulta extraño.

Orilla derecha del Lago das Furnas: la naturaleza más agreste

La orilla frente a la que empezamos es también una maravilla, con grandes árboles que dejan caer sus ramas en el agua. Aquí el amable camino se convierte en un rudo camino. Pero, claro, nada que no sea apto para unas zapatillas normales de paseo. 

Se ven por aquí rutas de trekking marcadas para seguir montaña arriba. ¡Tiene que ser preciosa la perspectiva del lago desde lo alto!

En esta parte se llega a pasar incluso por un túnel de altos bambúes ¡sólo nos quedaba esto!

Aquí nos despedimos de las estatuas de madera con dos de las más conseguidas: la de la especie caminante y la del primo de Ness, que huyó del frío de Escocia para refugiarse en las cálidas aguas del Lago das Furnas con su novia. Los cartelitos explicativos son muy divertidos.

lago das furnas

La orilla de las fumarolas

Llegamos finalmente a las fumarolas, mucho más grandes e imponentes que las Caldeiras del pueblo, con un humo, un olor y un ruido de infierno. 

En ellas permiten cocinar. Imaginad un guiso hecho durante varias horas en el calor volcánica de la tierra.

Los grandes restaurantes de Furnas tienen marcados sus hoyos. Entre ellos el famoso Tony´s, un referente para tomar el típico cozido das Furnas.

Esperamos a ver sacar una de las ollas del famoso cocido, con toda la parafernalia que ello implica.

caldeiras de furnas

Y con esto nos vamos, con ganas de más tiempo, de alquilar una de esas hermosas casas, de seguir todos y cada uno de los senderos de montaña que nos llaman con voces de sirena… lo dejamos para otra vez.

¿Y qué ? ¿Convencido de que este es el sendero más completo? Puedes dejar tu comentario un poco más abajo.

lago das furnas

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