jardines de los reales alcázares de sevilla

Los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla

Los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Sólo con este dato, ya nos podemos hacer idea de la importancia artística y cultural del lugar. Pero claro, entre tantas cosas para ver en Sevilla, ¿por qué elegir los Reales Alcázares? Y aquí entra el parecer de cada uno. Yo, viajera slow-green impenitente, no puedo menos que recomendaros dedicar aunque sea un poquito de tiempo a recorrer los frescos jardines de los Reales Alcázares y escapar así del sol y el jaleo.

Muchos os dirán que entrar aquí es como trasportarse a un mundo de tranquilos paseos. El color verde sobrepuesto al amarillo del alvero, el silencio frente al bullicio del cercano Barrio de Santa Cruz, la Catedral y la Giralda… Pero ya sabemos que cada viajero llena los lugares de sensaciones personales según sus vivencias y sus expectativas. Y la verdad es que para mí la visita a los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla siempre me lleva a resumirlos en una palabra: lujuriosos. No sé si es el adjetivo apropiado, pero es el que me sugiere este vergel de altas palmeras, poderosos ficus, antiguas hayas y nogales, serios cipreses y, por supuesto, sevillanos naranjos creciendo en lo que a mi parecer es un extraño equilibrio de desatino paisajístico.

Y es que cuando visitamos el jardín de un palacio siempre esperamos orden y naturaleza domesticada. En los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla, sin embargo, los árboles parecen crecer a su aire, como en un mundo sin nosotros, hasta los intencionados setos de mirto se rebelan mostrando entre sus formas geométricas plantas que parecen crecer desaforadas.

Incluso el agua siempre presente en los jardines del sur, normalmente remansada en albercas, aparece de una forma excesiva en un enorme chorro que llama la atención en uno de los elementos centrales del jardín.

Los Reales Alcázares de Sevilla y un poquito de historia

Para entender esta lujuriosidad en los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla, hay que comprender la amalgama de culturas que, desde su nacimiento, hizo surgir un palacio así.

Orígenes árabes de los Reales Alcázares de Sevilla

El origen del palacio es árabe. Se creó cuando Sevilla formaba parte del califato de Córdoba. Fue ampliándose paulatinamente con salas y jardines que hicieran honor a la magnificencia de la corte. De esa época sólo queda el pequeño Patio de Yeso y restos arquitectónicos estructurales. 

Pero el esplendor de los Reales Alcázares empezó a ser palpable cuando los almohades, allá por el siglo XII hicieron de Sevilla la capital de su reino de taifas. Y las leyendas surgieron con la triste historia del último rey abadí, el poeta Almutamid y su querida Rumaikiyya. Traicionado por los almorávides que parecían ayudarlo, terminó su vida desterrado en Marruecos, llorando la pérdida de una ciudad que era su paraíso.

almutamid y rumaikyya en los reales alcázares de sevilla

La creación del palacio mudéjar

Tras la conquista de Sevilla por parte de ejércitos cristianos, en 1248, el palacio fue cambiando: construcciones y reconstrucciones dejaban impronta de quién ostentaba el poder. Fue Pedro I el Cruel, ya en el siglo XIV,  rey de historia guerrera y complicada, gran amante del arte arábigo, quien decidió que su palacio debía eclipsar al de la Alhambra. 

Su historia también tiene su parte de amor y leyenda, ya que las mejores salas son las dedicadas a su amada amante María de Padilla. 

Y así surgió parte de lo que conocemos hoy en día: los Reales Alcázares como palacio mudéjar de coloridos azulejos y delicada yesería, techos de repujada madera y patios al más puro estilo morisco.

reales alcázares de sevilla
Detalle del Salón de Embajadores

En el siglo XV comienza la mezcolanza

Los años siguieron avanzando. Los Reyes Católicos tuvieron en los Reales Alcázares de Sevilla la sede de su corte durante el tiempo que duró la conquista de Granada, sumando estancias al palacio según las exigencias de su corte. Estancias en algunos casos mudéjares, en otros barroco, renacentista… diversos estilos superpuestos sin pudor.

Aquí se aprecia, entre la yesería mudéjar, un escudo castellano

Los siglos venideros, aunque no volvieron a producir cambios estructurales importantes, sí que fueron añadiendo elementos de cada época. Y enriqueciendo también los Reales Alcázares con nuevas leyendas y románticas historias, como la de Carlos I de España y V de Alemania que hizo aquí su boda con Isabel de Portugal en 1516.

Se dice que los dos personajes que aparecen en este panel de azulejos, a ambos lados del escudo, son Carlos V e Isabel de Portugal

Actualmente los Reales Alcázares de Sevilla siguen siendo residencia real y, como no podía ser menos, las bodas reales siguen aconteciendo. La más reciente fue en el siglo XX, cuando la infanta Elena de Borbón y Jaime de Marichalar, salieron por la puerta del León para casarse en la Catedral de Sevilla.

Puerta del León, entrada actual al recinto

Este breve e intenso recorrido histórico nos lleva a un palacio único, repleto de Historia e historias y, de una forma extraña, de una alegría deslumbrante.

El ala mudéjar de los Reales Alcázares y sus bellos patios árabes

A los Reales Alcázares de Sevilla se accede a través de la Puerta del León, en la Plaza del Triunfo cuya imagen tenéis arriba. Su sencilla fachada rojiza y las murallas de ladrillo no delatan la maravilla que vamos a encontrar en el interior.

Y es que la Puerta del León no es la entrada al Palacio. Una sucesión de dos jardines empedrados, el del León y el de la Montería nos dan la bienvenida con setos de mirto, buganvillas, naranjos, palmeras, cipreses y algunos ejemplares más raros como el palo borracho, una especie exótica procedente de Sudamérica.

entrada a los jardines de los reales alcázares de sevilla
reales alcázares de sevilla
jardines de los reales alcázares de sevilla
Un exótico ejemplar de Palo Borracho

Es precisamente en el Patio de la Montería en el que podemos admirar tres fachadas diferentes, que a poco de entrar ya nos dan una pista de que éste no es un palacio cualquiera. Por supuesto, la que se lleva todas las miradas es la maravillosa fachada del rey Don Pedro. En ella, entre los detalles arábigos podemos encontrar los escudos de Castilla y León y letras góticas que nos dice que fue Don Pedro el fazedor de estos alcázares y palacios.

fachada del rey don pedro en los reales alcázares de sevilla
Entrada al Patio de la Montería con la fachada del rey Don Pedro

Las salas del palacio mudéjar

Desde ahí se comienza la visita interior, realizando el recorrido por las salas mudéjares. Es una visita asombrosa, en la que la vista se nos va admirando las filigranas de madera, yeso y cerámica, pura matemática al estilo árabe.

Y siempre la luz tamizada en estrechos patios que dan frescor y consiguen que las salas tengan una refrigeración natural en el caluroso verano sevillano. 

los reales alcázares de sevilla
Techo del Salón de Embajadores
reales alcázares de sevilla
detalle reales alcázares de sevilla

Los patios del palacio mudéjar

Como sucede en las casas árabes, las rígidas fachadas exteriores dan paso a los suntuosos salones y a bellos patios interiores. Si pensamos racionalmente, es la mejor forma de dotar de luz y ventilación natural a las estancias. Si nos dejamos llevar por el corazón, la presencia de estos pequeños jardines nos llena de alegría y de paz.

De entre ellos, resaltamos dos: el de Muñecas y el de las Doncellas.

El Patio de Muñecas

El Patio de Muñecas es muy pequeñito. Hoy en día con el techo cubierto, para proteger las paredes, nos deja entrever el eterno sol sevillano bajo un tamiz suave. Es la misma sensación que se tiene cuando llueve y se está al resguardo de casa. Igual, pero en este caso huyendo del sol.

Sus únicos elementos vegetales se encuentran en los motivos de yeso y azulejo. Texturas y reflejos muestran ese juego de interior y exterior tan propio de las construcciones árabes. 

patio de muñecas de los reales alcázares de sevilla
El Patio de las Doncellas

El Patio de las Doncellas es, sin duda, el más bello de todos. Atrapa nuestra vista desde las fastuosas salas mudéjares. Una columnata protege del sol, dejando abierto el espacio imprescindible para que la luz pueda nutrir los naranjos que se encuentran en él.

jardines de los reales alcázares de sevilla

El agua es un elemento indispensable en los jardines árabes, una cultura de desierto, para la que este elemento es la esencia del paraíso. Aquí, como no podía ser de otra forma, una lámina de agua tranquila refleja el cielo y nos invita a sentarnos y charlar un rato en buena compañía sobre la vida y la muerte… si eso fuera posible en una visita turística. 

jardines de los reales alcázares de sevilla

A un nivel más bajo que el del estanque, los frutales ofrecen su manjar o el aroma de sus flores a los visitantes. Esta ubicación no es algo casual, la copa de los naranjos queda a la altura del rostro, para que el olor de las naranjas y del azahar llegue de manera más intensa. Y es que los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla conforman un auténtico jardín de los sentidos.

El ala cristiana del palacio

Al lado del palacio mudéjar, los aposentos de otros estilos arquitectónicos pueden parecer a simple vista desangelados. 

Sin embargo, la naturaleza siempre presente en la azulejería, cobra aquí mayor vida en forma de animales de caza (que adoptan formas casi mitológicas), profusa vegetación y un cambio a colores más cálidos: el verde y azul oscuro dan paso a un amarillo intenso.

reales alcázares de sevilla
reales alcázares de sevilla
Sala de las Bóvedas, con sus maravillosos paneles de azulejos

Y por supuesto, no podemos olvidar la enorme carga histórica que poseen. Entre ellas, unas de las más interesantes son el Cuarto del Almirante y la Sala de Audiencias, estancias que fueron creadas como Casa de la Contratación en 1598 dentro de los Reales Alcázares de Sevilla. Por ellas pasó todo el tráfico de mercancías, juego de poderes y conocimiento que venían de América hacia Europa. Cuando, por necesidades de mayor espacio, se pasó al actual Archivo de Indias, estas salas tomaron otros usos, pero siguieron manteniendo su importancia en el devenir político de la ciudad.

Especialmente curioso es el tríptico de la Virgen de los Navegantes. En él aparecen representadas figuras como las de Colón, Américo Vespucio y, por primera vez en la historia del arte, de indígenas americanos. 

reales alcázares de sevilla

Y atención a viajeros. En el Salón de los Tapices hay uno especialmente curioso. Un mapa con una disposición muy particular trastoca nuestro modo habitual de entender la disposición geográfica.

mapa de los reales alcázares de sevilla

Los jardines de los Reales Alcázares, se ven tras los altos ventanales, llenando las estancias de luz y verdor.

Los jardines de los Reales Alcázares

Y después de toda esa belleza, los jardines. Un espacio verde en el que se mezclan, como en ningún otro lugar en el mundo, tan diversos estilos paisajísticos que parece algo increíble que pueda salir bien. 

Aquí puedes encontrar al más clásico jardín musulmán desembocando en un jardín renacentista, la puesta en escena paisajística más barroca al lado de un jardín inglés… Todo ello salpicado de raras especies que nos recuerdan que aquí llegó América, cuando en algunos lugares aún no sabían ni de su existencia.

Esta mezcolanza es lo que define los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla. Llegamos a ellos con una alegría que sólo el sol del sur puede provocar, y vamos de sorpresa en sorpresa, hasta descubrir el rincón perfecto en el que sentarnos y contemplar.

jardines de los reales alcázares de sevilla

Pequeños jardines concatenados

A los jardines se accede desde el ala mudéjar de los Reales Alcázares. 

El primer contacto que se tiene con ellos comienza por una sucesión de jardines renacentistas ubicados en los antiguos jardines árabes del palacio. Es un inicio sencillo que va ganando en complejidad y, por qué no decirlo, en un divertido caos a medida que se avanza.

El primero de ellos es el Jardín de la Galera. Este jardín es como el patio de una casa. A un nivel más bajo que el resto de construcciones, los naranjos  quedan protegidos por paredes recubiertas de enredaderas. 

El nombre de "Jardín de la Galera" proviene de unos juegos de agua dispuestos en el suelo de los que ya nada queda

En un lateral, una ventana nos deja ver una alberca, decorada con grutescos, y un jardín a un nivel más alto, el Jardín de las Flores. Un rincón encantador.

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Avanzando hacia el lado contrario, desde el Jardín de la Galera se llega al Jardín de Troya. Su fuente de origen árabe, probablemente del siglo X, se recortada sobre el fondo rojizo de la pared en lo que los entendidos catalogan como jardín manierista.

Desde allí, volviendo a subir de nuevo, accedemos al Jardín de la Danza. En él destacan los setos recortados formando arcos que invitan al juego… y a las fotos.

jardines de los reales alcazares de sevilla

En este jardín es en el que la naturaleza comienza a adoptar una vida propia, un tanto ajena a jardineros y paisajistas, como un preludio de lo que vamos a encontrar más adelante. 

Los árboles ya no son sólo los naranjos. Hacen su aparición palmeras, árboles de júpiter y cipreses. A un nivel más bajo encontramos grandes ejemplares de orejas de elefante (alocasia), acanto, mirtos, bromelias… En este invierno, estaban especialmente bellas las flores del árbol de las trompetas (brugmansia).

Dos enormes ejemplares de magnolios nos abren el paso hacia el Jardín de las Damas o de las Doncellas y la Fuente de Mercurio. 

Los Baños de María Padilla

Entre estos pequeños patios y los de Mercurio, podemos visitar uno de los lugares más bellos de los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla: el enorme aljibe subterráneo. Son conocidos como los Baños de María Padilla, ya que la leyenda habla de que la dama, cruzando los jardines desnuda, iba a tomar su baño a este lugar.

En realidad, es un lugar de gran valor arqueológico, ya que es un aljibe almohade del siglo XII que tomó como base constructiva la planta baja del Jardín del Crucero.

Su luz dorada y la presencia reposada del agua, lo convierten en una de las maravillas que nos depara este lugar.

baños de maría padilla en los jardines de los reales alcázares de sevilla

Los jardines más grandes: el Reino de Dorne en los Reales Alcázares

El Jardín de la Danza continúa, tras los setos, abriéndonos la vista ante el Jardín de las Damas. Se trata ahora de un enorme espacio dividido en parterres por setos de mirto recortados y por bancos de azulejos coloridos.

Las fuentes, la presencia permanente del agua, nos recuerdan que estamos en un jardín sureño de altas temperaturas en verano. Por ello, a pesar de que esta zona es la más abierta de los jardines,  el aire renacentista se queda solo una pátina superpuesta a la necesidad de sombra y frescor.

Esto lleva a entremeter, de una forma que a un paisajista le parecería extraña, una arboleda alta a base de palmeras y otros grandes árboles entre la geometría de los arbustos recortados.

jardines de los reales alcázares de sevilla
jardines de los reales alcázares de sevilla

La sucesión de pequeñas fuentes unidas por el canalillo de agua nos lleva a la hermosa fuente de Neptuno.

jardines de los reales alcázares de sevilla

Y, desde ella, la vista se nos va sola a la enorme Galería de los Grutescos, una espectacular balaustrada creada a principios del XVII en el lugar de la antigua muralla almohade.  Esta logia, de unos 160 metros de longitud, se puede recorrer en su planta alta, lo que permite contemplar los jardines de los Reales Alcázares sevillanos a vista de pájaro.

Es el elemento más reconocible para los fans de Juego de Tronos, ya que el Reino de Dorne tenía en ellos su jardín más peculiar. Y es que las hileras de piedra resaltando su longitud, las pinturas alegóricas de las hornacinas y su castillete de numerosos picos, la hacen parecer una estructura de un mundo imaginario.

Antes de subir, merece la pena pararse un momento a mirar la Fuente de la Fama, que en realidad es un artilugio hidraúlico que permite, mediante el paso del agua, emitir música. Así que, muy atentos, ya que a todas las horas en punto suenan dos melodías del siglo XVII, una de ellas profana y la otra religiosa.

El paseo por la parte superior de la logia nos muestra una perspectiva desde las alturas de este lujurioso caos organizado que son los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla.

El Jardín del Chorrón y el Estanque de Mercurio

Al bajar de la galería, llegamos al Jardín del Chorrón. Su nombre no deja lugar a dudas. El enorme chorro de agua que sentimos caer desde gran altura es el recuerdo de un caño procedente del acueducto construido por los árabes para traer agua a los jardines y huertas del palacio. Todo es excesivo aquí. El chorro de agua nos refresca y es una gozada y un divertimento pasar cerca de él.

Bajo el chorrón, el estanque de Mercurio consigue remansar el agua y deja espacio para que palmeras y enredaderas convivan con asientos de azulejería en los que descansar un rato.

La delicada fuente y las pinturas mitológicas hacen de este rincón de los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla uno de los más fotografiados.

Jardines del Cenador de Carlos V

Desde el Jardín de las Doncellas, se accede a un mundo aún más libre y exótico, en el que se alternan un sinfín de especies de otros continentes con frutales y árboles autóctonos. Podría decirse que este espacio, concatenación también de varios jardines, es el de mayor biodiversidad del parque.

Lo primero que llama la atención es su acceso, desde esta zona de los jardines de los Reales Alcázares, pasando por una bella puerta ornamentada. La sensación de entrar en un lugar diferente se acrecenta al percibirse un cambio en la luz: clara en el Jardín de las Doncellas y umbría en estos otros jardines de mayor vegetación.

Y al pasar la puerta, los restos del antiguo laberinto de los Alcázares se nos presentan en forma de un estanque con la recreación del Monte Parnaso. Un mundo onírico, ya inexistente, tomado por patos y pavos reales.

En el espacio antes ocupado por el laberinto, tenemos hoy en día un auténtico vergel, en el que se pueden encontrar especies arbóreas de los cinco continentes, como si de un gran jardín botánico se tratara.

Los lugares de descanso

El Cenador de Carlos V se construyó en honor de la boda de Carlos V con Isabel de Portugal. Su trabajada azulejería y sus macetas de exóticos kunquat, hacen de este pequeño pabellón un lugar luminoso.

jardines de los reales alcázares de sevilla

Enfrente, el Cenador del León, con la fuente que la da nombre, parece arropado entre los grandes árboles del Jardín Inglés.

Y más allá, los jardines para perderse

Detrás del Cenador, para divertimento de los más pequeños, se halla el Jardín del Laberinto actual. Este tipo de construcción, que actualmente entendemos como un simple entretenimiento, tenía un sentido místico y de iniciación a un mundo oculto.

El Jardín Inglés

Dejando atrás el Cenador de Carlos V podemos deambular por otros jardines frescos y silenciosos, ajenos al barullo de la ciudad. Entre ellos el Jardín Inglés es el más agradable en el calor del verano sevillano.

Grandes árboles exóticos: ginkgos biloba, cedros del Líbano, robles, ficus y castaño de indias crecen, altos y elegantes, entre el césped. Un Jardín Inglés un tanto particular, no hay duda.

Lo único que se echa en falta es la presencia de cartelería sobre las especies vegetales, elemento que enriquecería enormemente la visita.

El Jardín de los Poetas

Al otro lado de la Galería de los Grutescos, con el bello nombre de el Jardín de los Poetas, encontramos un amplio espacio de estanques y rosaledas.

Así que ya veis: Jardín de las Doncellas, Estanque de Mercurio, Jardín de los Poestas… bellos nombres para un lugar que, a pesar del caos de su estructuración, o quizás precisamente por ello mismo, resulta extrañamente unificado por una fuerza vital que es puramente natural, ajena al hombre.

Cómo acceder a los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla

Cuando se está de visita por Sevilla, entrar en los jardines de los Reales Alcázares es sumamente fácil ya que se encuentran en pleno casco histórico de la ciudad. Aquí van los datos más prácticos:

Ubicación perfecta

Los Reales Alcázares de Sevilla se encuentran justo al lado de la Catedral y Giralda, y están rodeados por el conocido Barrio de Santa Cruz. Forman parte, por tanto, del conjunto cultural más importante de la ciudad.

La puerta de acceso al recinto es la del León, en la Plaza del Triunfo.

Siempre mejor online

Normalmente las entradas pueden adquirirse tanto en taquilla como online. Pero siempre es preferible llevar las entradas reservadas. Sobre todo en fines de semana y temporada alta suelen formarse grandes colas para acceder.

La compra de entradas online se realiza fácilmente en la página oficial de los Reales Alcázares.

Un amplio horario

Los Reales Alcázares están abiertos todos los días, salvo contados festivos (1 y 6 de enero, Viernes Santo y 25 de diciembre).

Del 15 de septiembre al 31 de marzo, abre de 9:30 a 17:00 de lunes a domingo.

Del 1de abril al 14 de septiembre, abre de 9:30 a 19:00 de lunes a domingo.

En cuanto al precio, es de 11,5 € para la visita a todas las dependencias, sumando 4,5€ más si se quiere ver también el Cuarto Real Alto.

La entrada es gratuita para los nacidos o residentes en Sevilla capital, los menores hasta los 16 años, los discapacitados y sus acompañantes. Para los estudiantes entre 17 y 25 años y para los jubilados, el precio de la entrada es reducido (3€).

Puede realizarse también una visita nocturna con un recorrido delimitado (pasando por las salas y jardines más bellos del palacio) por 14€.

Hay que tener en cuenta que en la compra online la tarifa aumenta 1€ por gastos de gestión.

Sin grandes dificultades en la visita general, aunque con incomodidad en los jardines

La visita general es accesible en todo su recorrido en lo que concierne a las diferentes salas del palacio.

En los jardines, la accesibilidad para personas en silla de ruedas es limitada. Es fácil el acceso a los espacios más conocidos (grutescos, fuente de Mercurio), aunque teniendo en cuenta la incomodidad del recorrido por caminos empedrados. Para la visita al resto de jardines es necesaria ayuda, los caminos tienen bastante irregularidades y pequeños escalones que salvar.

Para personas con movilidad reducida, no hay mayores dificultades.

Una oferta cultural a tener en cuenta

Los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla tienen una amplia e interesante oferta cultural que se intensifica en verano: charlas, recorridos especiales guiados, conciertos nocturnos… En la página web podéis informaros al respecto.

Y un sevillano final

De la visita a los Reales Alcázares de Sevilla se sale por el Patio de Banderas. No podía haber una despedida mejor: alvero y naranjos, con la visión de la Giralda recortándose bajo el cielo de un infinito azul.

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