Jardines del Kastellet

Jardines del Kastellet: donde vive la Sirenita

Los jardines del Kastellet, en Copenhague, reflejan a la perfección esa filosofía hygge tan propia de Dinamarca: la felicidad en las pequeñas cosas. 

No hay nada más agradable que dejarse llevar por sus caminos, entre suaves lomas verdes, para ir a visitar a la Sirenita.

Dónde encontrar los jardines del Kastellet

El Kastellet o Ciudadela de Copenhague se encuentra situado casi al final del gran canal que desemboca en el estrecho de Oresund, cerca del Palacio Real. Fuente de riqueza, por la facilidad en el trasporte de mercancía, y también fuente de peligros, por la vecindad con Suecia, no es de extrañar que se ubicara en ese lugar una fortificación para proteger la ciudad.

Aunque en parte sigue albergando edificios de uso militar, se puede decir que actualmente el Kastellet está exento de esa pesada responsabilidad. Es por ello que los jardines del Kastellet se han convertido en una gran zona verde de cuidados jardines y agradables paseos, en una ciudad apasionada por la naturaleza. De hecho fue declarada Capital Verde Europea en 2014.

jardines del kastellet mapa
Mapa turístico de la Oficina de Información del Kastellet

Si miramos su ubicación en el mapa, vemos que se encuentran en el barrio de Kobenhavn. Es decir, en el más puro centro de Copenhague, con Nyhavn y el Barrio Real como los mayores reclamos turísticos de la ciudad. A eso hay que sumarle que es donde se encuentra la Sirenita, no lo olvidemos. 

Sin embargo, lejos de ser un lugar de aglomeraciones, los jardines del Kastellet conservan intactos el sosiego de un espacio del que disfrutar.

Cómo llegar a los jardines del Kastellet

Y aquí viene la mejor parte, al menos para mí, y supongo que también para todos los que van a una ciudad y no pueden apagar el chip de senderista 😉

Imagina, estás en el precioso (y pequeño) Puerto de Nyhavn, en un canal en el que los barcos turísticos se alternan con bonitos barcos de época y modernas lanchas. Un lugar de cuidadas casas de colores y un ambiente agradable, aunque concurrido.

camino de los jardines del Kastellet puerto de nihavn

Si salimos de allí, podemos dar un tranquilo paseo hacia el norte, a orillas del canal grande de la ciudad. 

Es un paseo de poco más de un kilómetro, que permite pasar por lugares muy bellos de la ciudad.

De hecho, a poco de comenzar el camino se pasa por los jardines del Palacio Real de Amalienborg. Estos jardines alinean la imponente Marmorkirken, el Palacio y el nuevo edificio de la Ópera, al otro lado del canal. Ofrecen por tanto un resumen de esa mezcla que tanto caracteriza a Copenhague, esa unión tan natural entre patrimonio y modernidad.

camino de los jardines del kastellet amalienborg

Una gran fuente, casi al pie del canal, grandes abetos y tuyas, macizos perfectamente recortados y bellos rosales contrastan con alguna zona más cercana al concepto de paisajismo salvaje, tan usado en la ciudad.

camino de los jardines del kastellet

Qué visitar en los Jardines del Kastellet

Parque Langelinie

Siguiendo este paseo, la entrada a los Jardines del Kastellet se hace a través de un pequeño jardín con entidad propia: el Parque Langelinie. Este parque rodea la Ciudadela por la parte del canal, como un marco verde alrededor del verde Kastellet.

A pesar de no ser muy grande, tiene elementos decorativos muy llamativos, siendo el principal de ellos la Fuente de Gefión.

Esta imponente fuente tiene una gran carga de simbolismo, ya que representa a la diosa Gejfun, de la mitología nórdica. De esta diosa se dice que creó la isla de Selandia, en la que se ubica principalmente Copenhague, aunque para ello tuvo que convertir a sus hijos en bueyes… cosas de los dioses.

jardines del kastellet fuente de gefion

Un poco más adelante, la curiosa Iglesia de Albán, una iglesia anglicana en la capital de Dinamarca. De piedra oscura y con su alto pináculo blando, se aprecia desde gran parte de los jardines del Kastellet. 

jardines del kastellet fuente de gefión e iglesia

El Kastellet

Desde la iglesia de Albán, un camino nos lleva a los jardines del Kastellet.

Aunque a ras del suelo no se puede apreciar su característica forma estrellada, los gruesos muros encontrados a pico delatan su geometría. 

Portones y barracones militares podrían dar una imagen diferente si no fuera por su alegre pintura roja, destacando entre el verdor del entorno.

jardines del kastellet portón militar

Los canales de agua que antes sirvieron como un instrumento más de defensa, ahora muestran su lado más amable, con sus aguas casi de lago. 

Y el césped y la arboleda cubriéndolo todo. Es como si la naturaleza se hubiera vengado de nuestro afán de lucha, invadiendo las viejas edificaciones militares y provocando la sensación contraria para la que estaban pensados. En vez de guerra, paz, reflejando ese espíritu Hygge tan danés.

jardines del kastellet

Los jardines del Kastellet no son jardines para analizar innovadores efectos de arquitectura paisajista, ni para admirar especies traídas de otros lugares, ni para encontrar rutilantes atracciones. Son, ni más ni menos, unos jardines para pasear y pensar. Nada más y nada menos, en estos tiempos tan ajetreados.

arboleda en los jardines del kastellet

Hay muchas cosas para ver en los jardines del Kastellet, porque son bastante grandes: los barracones rojos militares, un antiguo molino muy fotogénico… La verdad, ni los buscamos. Estuvimos deambulando y disfrutando de la vegetación y la tranquilidad, esperando el momento de encontrarnos con la Sirenita.

La Sirenita

En un lateral, en unas rocas bañadas por el agua del canal, se encuentra la Sirenita.

Es tan pequeña. Se la ve tan triste y desvalida, queriendo alejarse y quedarse. Consigue trasmitir una sensación muy tierna. Tanto, que da pena fotografiarla, como si se estuviera invadiendo un momento íntimo. Pero somos turistas al fin y al cabo, y como paparazzis ansiosos nos intentamos llevar su alma en fotos convertidas en almacén de recuerdos.

la sirenita en los jardines del kastellet

Dicen que no está colocada en el mejor lugar, que el entorno no es adecuado, con las grandes fábricas al fondo. Pues no sé, yo creo que sí está en un sitio adecuado

Y es que contraponer el bucólico paseo por los jardines del Kastellet con la actividad de las fábricas, pasear por unos verdes jardines que han sido fortaleza militar, y encontrar a una sirena que quiso ser mujer, a una mujer que terminó sin saber qué quería ser… resulta todo muy metafórico.

la sirenita

Merece la pena ir a la hora del atardecer, cuando ya no hay aglomeraciones. Es el momento de disfrutarla bajo esa luz del sol de verano de Dinamarca, tan especial. Y quedarse allí un rato, haciéndole compañía.

Y ya para acabar, un secreto: en la cercana ciudad de Helsingor, en la costa este de Selandia, la espera no un príncipe, sino un Sirenito, ¿no quieres descubrirlo?

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