jardín botánico de copenhague

El Jardín Botánico de Copenhague: exotismo al norte

Copenhague es la ciudad perfecta para pasear. Su tranquilidad, la extraordinaria mezcla de arquitectura tradicional y contemporánea, sus canales y sus jardines consiguen que el flechazo sea instantáneo. Entre tantos lugares singulares, el Jardín Botánico de Copenhague ofrece, en sus diez hectáreas de terreno, una escapada al sur. Palmeras, cactus, cítricos… exotismo y mucho más.

jardín botánico de copenhague

Además, durante el verano, el jardín está en todo su esplendor. Y es que Copenhague es una ciudad muy especial, aún más en esa estación, cuando se reviste de esa luz única de los lugares que han tenido muchas horas de noche invernal. Así que imposible perderse un paseo por el Jardín Botánico de Copenhague y acercarse desde allí al bello Castillo de Rosengorg, que cuenta también con jardines impresionantes.

castillo de rosenborg

Cómo visitar el Jardín Botánico de Copenhague

El Jardín Botánico de Copenhague forma parte del Museo de Historia Natural de la ciudad que, a su vez, depende de la Universidad. Esto quiere decir que es un jardín científico, como lo demuestra la cartelería y el estudio de especies traídas de otros países que puede apreciarse en los invernaderos. Sin embargo, a diferencia de otros que he visitado en mis viajes, en este se busca también colocar las plantas en entornos naturales en un estudio de paisajismo que lo hace especial.

jardín botánico de copenhague

Este jardín botánico tiene, además, el honor de pertenecer a la categoría de Jardín Botánico Histórico, categoría que incluye a los jardines botánicos fundados antes de 1900, que sólo son veintidós en Europa.

El Jardín Botánico de Copenhague está justo al lado del Castillo de Rosenborg y a poco más de 15 minutos a pie del conocido Puerto de Nyhavn. Esto es, está en pleno centro de la ciudad.

Si se decide tomar trasporte público, en metro la parada más cercana es la de Nørreport (líneas M1 y M2); en autobús, está la parada de Nørreport St. (líneas: 5A, 6A, 14, 40, 42, 43).

De octubre a marzo: de 8:30 a 16:00.

De abril a septiembre: de 8:30 a 18:00.

La visita al jardín es gratuita.

Si se desea acceder a la Casa de las Palmeras, el precio es:

Adultos: aproximadamente 8 €.

Niños (de 3 a 17 años): aproximadamente 5 €; de 0 a 2 años, gratis.

Estudiantes (con identificación): aproximadamente 5 €

La accesibilidad, tanto para personas con movilidad reducida como para personas en silla de ruedas es completa.

Únicamente, en el caso de personas en silla de ruedas, se necesitará ayuda en algunas rampas y en determinados pasillos de las zonas interiores.

Qué ver en el Jardín Botánico de Copenhague

La Casa de las Palmeras

Lo más llamativo del Jardín Botánico de Copenhague es, sin duda, la Casa de las Palmeras.

Se trata de un enorme invernadero, de gran altura, construido en el siglo XIX siguiendo la moda de la arquitectura del hierro. El resultado es un edificio precioso de hierro pintado en blanco y cristal destinado a albergar los árboles que alcanzan mayor altura, principalmente como indica su nombre, diversos tipos de palmeras.

invernadero del jardín botánico de copenhague

A pesar de su belleza y de las llamativas especies que guarda, lo primero que llama la atención al entrar es la sensación de sentirse en una selva: un ambiente tremendamente húmedo y caluroso hace que, de golpe, cueste trabajo respirar, lo que supone un gran contraste con el exterior.

Unos minutos de descanso hasta que el cuerpo se habitúa, y a disfrutar de raras especies de lotos y nenúfares que se encuentran en estanques de diversos tamaños que contribuyen a humedecer el ambiente. Y comprobar cómo crecen especies que para nosotros son muy habituales: las palmeras, los bambús y los cítricos. Resulta curioso verlas allí, en Dinamarca, es como encontrarse con un viejo amigo. Y es que además las dejan crecer en todo su esplendor en ese gran edificio, nada de bonsáis ni podas intensas.

bambú en el jardín botánico de copenhague

Por una bella escalera de hierro se puede subir hasta la cúpula. La humedad es un poco menor allí arriba,  se respira mejor y se tiene la inédita visión de las copas de los grandes árboles casi al alcance de la mano.

Los invernaderos menores

Cercanos a la Casa de las Palmeras, se encuentran varias construcciones de menor tamaño pero de un estilo similar.

Son invernaderos más pequeños que tienen la curiosidad de reproducir la temperatura y humedad que más favorece a las plantas que allí albergan: plantas carnívoras, suculentas, orquídeas, especies en peligro de extinción y otras.

Es gracioso ir pasando de un invernadero a otro, viene a ser como estar en un spa y pasar entre piscinas de diferentes temperaturas.

jardín botánico de copenhague

Más allá de los grandes árboles, las especies que se encuentran en los invernaderos son tremendamente curiosas

Una aristolochia, de México
La enorme flor de Justicia Carnea, de Sudamérica

El jardín exterior

Pero no todo son plantaciones interiores. Uno de los grandes placeres de visitar el Jardín Botánico de Copenhague es pasear tranquilamente por los senderos que cruzan el enorme jardín exterior, disfrutando tanto de las plantas como de estatuas y otros elementos que lo enriquecen.

Este jardín exterior está dividido en secciones en las que se encuentran plantas de muy diversa procedencia, dispuestas de forma didáctica y muy hermosa.

No puede faltar, por supuesto, la flor nacional de Dinamarca: el trébol rojo o trifolium pratense. No es ninguna flor extraña o llamativa. Se trata de una flor pequeña, delicada y de un rosa intenso.

La sección que más me gustó fue, sin duda, una dedicada a gramíneas, aromáticas y otras plantas arbustivas, muchas de ellas en flor durante el verano, dispuestas entre rocas en un terreno irregular. Los matices en sus texturas y en sus tonos siempre me provocan tranquilidad, como estar ante el mar.

jardín botánico de copenhague
jardín botánico de copenhague

Y, al igual que los conocidos Jardines del Tívoli, en éste no puede faltar un gran lago, rodeado de un prado de césped. Sentarse un rato y disfrutar de este paseo por el Jardín Botánico de Copenhague, en plena naturaleza en plena ciudad, es algo muy relajante.

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