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La Gruta de las Maravillas: un mundo mágico en Aracena

La Gruta de las Maravillas es de esos sitios que hay que ir a conocer.

Cuando digo hay que ir, quiero decir eso: hay que ir. La Gruta de las Maravillas no está cerca de ninguna gran ciudad turística, ni de ningún lugar de veraneo. Claro que, tampoco está lejos. Lo justo para que sea uno de esos secretos a voces para los que vivimos cerca, y uno de esos lugares a descubrir para los que no viven ni en Huelva, ni en Sevilla, ni en Badajoz.

Yo soy una afortunada. Mi historia con la Gruta de las Maravillas es larga: excursiones del colegio, visitas familiares, inicio o fin de un día de senderismo por la sierra… Para mí es un lugar mágico, con un gran significado emocional, al que siempre quiero volver

Pero aunque vuestra ciudad de origen se encuentre más alejada aquí hay que venir. Si disfrutáis en espacios naturales y buscáis en vuestros recorridos de viaje lugares únicos, no os lo penséis: la Gruta de las Maravillas, situada en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, es vuestro lugar.

Los datos más prácticos

Para que entendáis bien ese concepto de ni cerca ni lejos, sabed que la Gruta de las Maravillas está a unos 90 kilómetros de Sevilla y a unos 100 de Huelva

Situada en el propio pueblo de Aracena, las carreteras están bien acondicionadas, por lo que en coche se tarda poco más de una hora y cuarto.

El parking público está correctamente señalizado. No hay que olvidar que es un pueblo muy turístico, por lo que en temporada alta y fines de semana puede ser complicado aparcar.

Mejor comprar las entradas online

Para realizar la visita a Aracena y la Gruta de las Maravillas hay que ser previsor. La visita es obligatoriamente guiada y los grupos de entrada son de número reducido.

Es aconsejable realizar la compra de entradas online, en la propia página web del Ayuntamiento de Aracena. De lo contrario, es bastante probable tener que esperar horas hasta poder entrar, o llegar cuando ya no quedan entradas a la venta. En épocas de restricciones sanitarias, es obligatorio realizar esta compra online.

Los precios son los siguientes:

– Entrada general: 10 €

– Entrada infantil (niños entre 6 y 12 años): 7 €

– Entrada discapacitados: 7 €

– Entrada jubilados (a partir de 65 años): 8 € 

Horario planificado

El horario general de las cuevas es éste:

– Mañanas: de 10:00 a 13:30

– Tardes: de 15:00 a 18:00 (viernes, sábado y domingo hasta 19:00)

En cualquier caso, al tratarse de visitas siempre guiadas y con compra previa, sólo puede accederse en el turno que se haya contratado con la compra.

Aspectos prácticos que es bueno saber

– Las cuevas tienen una temperatura estable de unos 20º, con un alto nivel de humedad. Esto quiere decir que en invierno es bueno llevar ropa que pueda irse quitando, y en verano, algo que proteja del fresco.

– El recorrido es circular, de algo más de un kilómetro. La visita dura unos 50 minutos, con las explicaciones del guía.

– No se pueden realizar fotos en ningún lugar del recorrido. Las fotos de interior que encontráis en este post, pertenecen a las personas o entidades que menciono en el pie de imagen.

No es una cueva accesible

Las personas en silla de ruedas no pueden visitar la cueva, ya que hay largas escaleras, desniveles en el suelo. Incluso en algunos momentos del año puede haber zonas ligeramente inundadas.

Incluso las personas con movilidad reducida tendrían dificultades en bastantes lugares de la visita, especialmente las empinadas escaleras.

La importancia de llamarse Gruta de las Maravillas

Ya lo sé, debería ponerme ya a hablar de lo que hay en la cueva, comentar sus salas y sus características. Pero no lo puedo evitar, prefiero contaros mis impresiones, aunque más de uno ya esté pensando en salir de aquí 😉

Y es que al referirnos a la Gruta de las Maravillas podríamos comenzar hablando de muchas cosas: que es el monumento natural más visitado de Huelva; que se encuentra en un entorno cargado de historia, gastronomía espectacular y rutas de senderismo muy hermosas; que sus cerca de quinientos millones de años de historia delatan la riqueza de esta formación geológica; y más y más datos…

 

Un nombre buscado

Sin embargo, ya veis, a mí lo primero que me ha llamado siempre la atención es el nombre: «Gruta de las Maravillas«. Y es que no es una toponimia típica del lugar. El de la calle donde se encuentra su entrada: «Pozo de la Nieve» sí lo es, en referencia probablemente a viejos neveros artificiales utilizados antiguamente. Pero Gruta de las Maravillas fue un nombre escogido, entre los miles de nombres que pudo haber tenido, para promocionar turísticamente el lugar.

Para empezar, se utilizó la palabra gruta en lugar de cueva, esta última mucho más habitual en este tipo de lugares. No sé a vosotros, pero a mí «gruta» me sugiere un lugar mágico, en el que se me van a aparecer duendes, antes que osos. Tiene incluso un matiz místico, ya que se ha usado en muchas ocasiones para nombrar lugares de apariciones marianas o de rituales iniciáticos. Como veremos en las leyendas que rodean el lugar, algo del nombre ha impregnado este espacio (¿o es al revés?).

Luego, la palabra que sigue: maravillas, aún resalta más ese halo de fantasía. Nos trae resonancia de cuentos: «Alicia en el País de las Maravillas», «Aladino y la lámpara maravillosa»… ¿os habéis fijado que en esos cuentos hay cuevas? Y ya si hablamos de «Las siete maravillas del mundo antiguo», la palabra nos lleva a la idea del descubrimiento y la fascinación que nos provocan los lugares únicos.

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Foto de Andalucía Turismo

Más allá de lo que despierta en mí el nombre Gruta de las Maravillas, la RAE define maravilla como lugar que causa admiración. Con Gruta de las Maravillas, no estamos ante un simple nombre, sino ante toda una descripción.

Historia y leyendas de las grutas

El descubrimiento

Estas cuevas fueron descubiertas en el siglo XIX, ahí empieza la constancia documental. Su origen parece estar en la explotación de una mina de plata en el entorno cercano al castillo. Al parecer, desde esas minas se descubrió el paso hacia la gruta.

Aracena supo ver rápidamente en la Gruta de las Maravillas un tesoro y pronto se abrió al públicoDe hecho, la Gruta de las Maravillas fue una cueva pionera en promocionar este tipo de turismo, y ya en 1914 tenía accesible una buena parte de su recorrido actual. Con ello fue la primera cueva en España y casi en Europa en ofrecer un recorrido turístico.

Foto del Archivo Municpal de Aracena
Las leyendas

Pero claro, a pesar de lo tardío de su descubrimiento, no podían faltar las leyendas… ¡imposible en este espacio singular!

La primera es una historia muy típica. Nos cuenta que un pastor del lugar, el Tío Blas, perdió un corderillo; en su búsqueda, encontró una cavidad y entró en ella, descubriendo esta maravilla natural. 

Más extraña es la leyenda de «La Julianita» una bella molinera del pueblo en amores con un duende. Éste logró convencerla para que viviese con él en su palacio subterráneo, la Gruta de las Maravillas.

Leyenda templaria

La leyenda con mayor conexión histórica es, sin duda, la templaria.

Hay quien dice que ya la Orden del Temple, allá por los siglos XIII y XIV, tuvo a la Gruta de las Maravillas como lugar de ritos iniciáticos y de defensa. Hay que saber que la cueva se extiende justo debajo del Castillo Templario que corona la cima del pueblo y se dice que un pasadizo secreto conecta una sala del castillo con un pasaje de la cueva. De cualquier forma, hay una realidad en esta leyenda, y es que Aracena fue uno de los grandes bastiones templarios de la península.

Sabiendo todas estas historias y leyendas, al andar por las salas de la cueva no puedo menos que pensar lo que sería su descubrimiento, la impresión de conocer algo tan increíble por primera vez. Y, mientras el guía habla de elementos geológicos, no puedo evitar verme como el protagonista de este libro juvenil de los 90. Yo y mi imaginación.

El paseo hasta la entrada de las cuevas

Estas cuevas tiene tanto de especial que hasta su propia entrada podría decirse que es única. Y es que mientras que la mayor parte de las cuevas visitables se encuentran en parajes naturales, a la Gruta de las Maravillas de Aracena se entra desde el centro del pueblo.

En la zona del antiguo lavadero, unos bancos recrean en sus alegres azulejos pintados las diferentes salas que vamos a encontrar en las cuevas. 

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Desde allí, subiendo por una calle empedrada bordeada de naranjos amargos, unas escaleras nos llevan a una puerta discreta. Tan discreta que cuesta adivinar que está creada por Aníbal González, uno de los grandes de la arquitectura española del siglo XX.

gruta de las maravillas

Una cueva a tres niveles

En la Gruta de las Maravillas todo se confabula para que la imaginación eche a volar. La entrada por el largo pasillo excavado en la roca, que hace agachar la cabeza en algunas ocasiones, es el comienzo de un mundo de suave penumbra. 

Si nos pudiéramos quedar quietos, sin un guía que nos apremiase en cada parada, notaríamos cómo el silencio sólo se rompe por el ligero sonido de las gotas de agua cayendo. Las mismas gotas de agua que han creado esta maravilla geológica día tras día, siglo tras siglo, hasta llegar al milagro mineral de la roca viva creciendo desde el techo y desde el suelo. 

Esas estalactitas y estalagmitas que van desde el blanco más puro de una calcita refulgente hasta los ocres del hierro y los azules del cobre, cultivadas por el agua y el tiempo, tienen una belleza que nos atrapa desde el primer momento.

Foto del Patronato de Turismo de Huelva

En el breve recorrido de poco más de un kilómetro se pasa por salas muy diversas tanto en altura como en las formaciones geológicas que la componen. El guía va desgranando nombres extraños: gours, coladas, pisolitos, excéntricas… Pero volvemos a la importancia de los nombres, y son las toponimias de las salas, tan descriptivas, las que quedan en nuestra memoria: Sala de los Mantones, Sala de los Garbanzos, Sala de los Desnudos… nombres que nos permiten hacer nuestro un concepto que apenas cabe en nuestra cabeza: ¿cómo es posible que esto sea sólo agua y calcita? ¿cómo puede tener esta oquedad milenios de antigüedad?

El primer nivel

Se comienza la visita a sólo unos metros bajo el nivel del suelo. Parece increíble que a poca profundidad existan formaciones tan hermosas. Además, son muchas las salas de este primer nivel: la Sala de las Conchas, la Sala de los Brillantes, el Gran Lago, la Sala de los Mantones y el Gran Salón.

De ellas, mi preferida es la Sala de los Brillantes, con la calcita destelleando bajo la tenue luz.

Foto de la Asociación ACTE

Aunque el Lago, con zonas de hasta diez metros de profundidad, resulta de una gran belleza.

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Foto del diario ABC

El lago continúa hasta el Gran Salón, que nos deslumbra con sus formaciones y con su altura, calculada en unos cincuenta metros.

Foto del Patronato de Turismo de la Junta de Andalucía
El segundo nivel

Desde el Gran Salón hay que subir unas escaleras en lo que se conoce como subida al cielo, si os cuento que son unos cien empinados escalones podéis entender el porqué. Pero el esfuerzo tiene una gran recompensa: desde arriba se tienen unas vistas fabulosas del Lago y el Gran Salón. 

La primera sala a la que se accede en este nivel, la Catedral, es tan espectacular como el Gran Salón, pero mi parte favorita de la Gruta de las Maravillas es la que viene a continuación: el Baño de la Sultana y el Lago de las Esmeraldas me parecen de los lugares más hermosos de las cuevas. El agua refleja de tal forma las delicadas estalactitas del techo que parece que bajo el agua hay formaciones idénticas, dotando el espacio de una dimensión irreal.

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Foto del Patronato de Turismo de la Junta de Andalucía

A continuación, la Sala de la Cristalería de Dios, es un espacio excepcional a nivel geológico por la enorme concentración de cristales de calcita y de aragonita. Yo, neófita en términos minerales, me quedo con el impacto que produce el lugar.

Se termina con dos salas que nos sacuden un poco la carga mística, a punto como estamos de caer en el mal de Stendhal: la Sala de los Garbanzos y la Sala de los Desnudos, que nos deja con una sonrisa o más bien unas risas porque aquí la imaginación no nos hace mucha falta.

Imagen del diario El Mundo
El tercer nivel

Este tercer nivel, que tiene accesos desde la Sala de la Catedral, no se visita. Está reservado a espeleólogos e investigadores. Un kilómetro aproximadamente de pasajes y cuevas que aviva aún más nuestra imaginación.

El final de la visita a la Gruta de las Maravillas

De pronto se acaba, con un ¿¿¿yaaaa??? generalizado. Es sólo un kilómetro, de una maravilla detrás de otra, y se hace corto, muy corto.

Y entendedme bien. No es que me aburran las explicaciones de los guías. Lo hacen realmente bien. Pero todo es rápido. En el recorrido el tiempo siempre apremia. 

Echo en falta poder estar un rato sola, o al menos parada y observando, dejar volar mi mente en mil fantasías. Poder disfrutar,  aunque sea un momento, en esta Gruta de las Maravillas.

Cuando era pequeña las visitas duraban más ¿o era sólo mi percepción de niña? Puede ser eso, pero me temo que no. El mundo de prisas y de estrés en el que vivimos se desplaza hasta nuestro tiempo de ocio. Y los lugares tienen que ser rentables, muy rentables. El grupo siguiente, colocado con meticulosidad de jugador de Tetris en el reloj, tiene que entrar para disfrutar de su trocito de asombro.

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