Flores del campo: descubriendo antiguos saberes

Las flores del campo han estado durante esta larga y extraña primavera espectaculares. O quizás ha sido que, como no he hecho en muchas primaveras, he podido pasear sin tiempo. 

En el sur, en el mes de mayo, no es nada frecuente que aún haya tantas flores en el campo. La tibieza de algo parecido al invierno salta a pleno verano a poco de empezar el mes. Pero este año hemos tenido primavera. Temperaturas suaves, mucha lluvia y ese mundo sin nosotros durante marzo y abril que la naturaleza agradeció. 

Sumad a eso que yo no vivo cerca de la montaña, ni en un bosque. Vivo en una zona muy, muy agrícola. Las flores del campo aprovechan cunetas, caminos poco transitados y campos baldíos para sorprender a quien quiera mirar. Y es que, como pasa con todo lo maravilloso, hay que pararse y mirar alrededor. Ya sabéis que la naturaleza se abre paso en lugares insospechados.

De un golpe de vista, ¿qué flores del campo hay por dónde yo paseo? Pues margaritas y amapolas en gran cantidad y algunos jaramagos.

flores del campo

¿No hay nada más? ¿Seguro? Vamos a mirar despacio…

Flores del campo: margaritas blancas y amarillas

En este enorme campo de margaritas, de más de metro y medio de altura en algunos lugares, resulta difícil ver otra cosa, ¿no es así?

paseo al final del confinamiento

Si miramos un poco más despacio, empezamos a ver margaritas de otros colores o de otros tamaños. Pues bien, todas esas flores del campo que englobamos como margaritas pertenecen a una familia floral de muchos parientes: las compositae o asteraceae, una de las de mayor riqueza y diversidad biológica con cerca de treinta y tres mil especies.

¿Todas iguales? Ni mucho menos, sólo hay que fijarse en cuánta diversidad puede encontrarse en sólo unos metros cuadrados.

flores del campo
flores del campo con látex

Algunas tienen propiedades que hacen que, desde muy antiguo, se hayan utilizado en la medicina tradicional. Para muestra, estas tres, todas ellas de la misma familia por increíble que parezca.

flores del campo
Aquinácea, con múltiples propiedades porque entre sus componentes tiene ácido acetilsalicílico
Manzanilla, con propiedades calmantes, antialérgicas y sedantes
flores del campo
Cardo cabrero, con propiedades antisépticas

¿Mi preferida? la scolymus hispanicus, o cardillo. Un tallo erecto de más de un metro con grandes flores de un amarillo intenso de finos pétalos abiertos.

flores del campo cardillo

Pero entonces, ¿todas las flores del campo son margaritas?

No, claro que no, ¿sabéis la cantidad de leguminosas que hay en el campo? Sí, de hecho son la tercera familia más diversa de las flores del campo: las leguminosae o fabaceae.

flores del campo leguminosas
Trébol dorado
flores del campo coronilla
Coronilla mínima
Pegamoscas

Podemos encontrar también entre las flores del campo muchos tipos de malvas, que han sido cultivadas y trabajadas botánicamente para convertirlas en flores de jardín.

flores del campo malva

Y hablando de flores de jardín. He llegado a encontrar tres muy, muy pequeñas, que no llegan al centímetro y que son las precursoras del geranio, la verónica y el lino. Crecen, como si de bonsáis florales se tratara, pasando prácticamente inadvertidas.

También hay una gran variedad de flores del campo de la familia de las apiáceas, algunas tan increíbles como la que aparece en la segunda fotografía.

flores del campo
Hinojo bastardo
flores del campo zanahoria silvestre
Zanahoria silvestre, sí, la precursora de las de huerta
flores del campo apiácea
Bardanilla

Y entre ellas, mi favorita, la preciosa y poco frecuente, hypericum o hierba de San Juan, una gran flor del campo de un amarillo intenso, con propiedades reconocidas como antiinflamatorio, cicatrizante y antidepresivo.

flores del campo hierba de san juan

Y la más extraña: el gran hallazgo

Podría seguir y seguir con mi estudio botánico, pero ya es momento de dejarlo. Antes, sin embargo, quería mostrar una de las flores de campo que más me ha sorprendido. 

Una flor de campo que jamás hubiera pensado que había cerca de mi casa: una orquídea.

Una orquídea pequeña, de apenas dos centímetros, y perfecta como sólo pueden ser las orquídeas. Se trata de una orquídea abeja. Creo que sobran las palabras.

flores del campo orquídea abeja

Ahí queda esa belleza. Y ahora, es vuestro turno… ¿qué flores encontráis en vuestros paseos por el campo?

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